Mi palabra favorita del día es P I C H I R U C H I.
(y no Macchu Picchu, como la de Manolito)
ENTRE EL ESPACIO Y LA COMA.
lunes, 22 de noviembre de 2010
Viejo - perro - policía.
Un perro, un viejo sin sombrero y la banca.
El perro se acerca olfateando las piernas del viejo.
Viejo: Fuera perro.
Perro: Guau.
Viejo: Perro del demonio, fuera
El viejo hace el ademán de querer coger una piedra.
Perro: Guau.
El viejo coge una piedra y la tira sobre el perro.
A lo lejos viene un policía con la macana en la mano.
Policía: Fuera viejo.
Viejo: Guau.
El perro se acerca olfateando las piernas del viejo.
Viejo: Fuera perro.
Perro: Guau.
Viejo: Perro del demonio, fuera
El viejo hace el ademán de querer coger una piedra.
Perro: Guau.
El viejo coge una piedra y la tira sobre el perro.
A lo lejos viene un policía con la macana en la mano.
Policía: Fuera viejo.
Viejo: Guau.
El hombre per fec to
El hombre perfecto para ella siempre fue un títere rojo con ojos llorosos. Uno que era capaz de gritar con gases y golpes en la cara. Uno que ensangrentado sea capaz de asir una piedra y lanzarla al otro lado. Uno que en sus ratos libres lea Karouac y Fitzgerald. Uno que tenga la capacidad de describir mundos alternos al suyo. Uno que no tenga miedo a abrir la puerta un lunes por la madrugada. Uno que viaje sin más preocupación que del grosor de la maleta. Uno que llore por las noches ante cualquier sonido sepulcral. Uno que requiera más de 5 abrazos por día. Uno que no tenga celular, pero siempre llame. Uno que sea capaz de componer y descomponer poemas, visuales o escritos. Uno que la quiera. A ella y a sus silencios. A ella y a sus viajes astrales. A ella y a sus fríos inviernos. A ella, la que canta feo y llora bonito. A ella la que habla con los ojos y suplica por la boca. A ella, la que cree que el hombre perfecto es un estado temporal por el que caen algunos.
A veces, casi siempre, cuando piensa que lo ha encontrado, alarga la mano para intentar retenerlo. Y este, al mínimo contacto explota en pequeñas gotitas de ariel y cae en el mar.
A veces, casi siempre, cuando piensa que lo ha encontrado, alarga la mano para intentar retenerlo. Y este, al mínimo contacto explota en pequeñas gotitas de ariel y cae en el mar.
Ir y no ir no fue el dilema.
Así que no irás.
No iré. No puedo ir. Y pensándolo bien tampoco quiero ir.
(Aquí va la pregunta de rigor)
(Aquí una respuesta no contundente que genera suspicacias)
Así es que finalmente no fui.
No iré. No puedo ir. Y pensándolo bien tampoco quiero ir.
(Aquí va la pregunta de rigor)
(Aquí una respuesta no contundente que genera suspicacias)
Así es que finalmente no fui.
somos él y ella
somos yo también
somos eso
somos lo que no quisiste ver
somos lo que no quieres reconocer
somos el espacio entre la luna y tus ojos
somos el pellejito grasiento que separas al comer
somos las pepitas que se te pegan en la panza
somos menos de los que creías
somos más de los que buscabas
somos nada, pero también somos todo.
somos yo también
somos eso
somos lo que no quisiste ver
somos lo que no quieres reconocer
somos el espacio entre la luna y tus ojos
somos el pellejito grasiento que separas al comer
somos las pepitas que se te pegan en la panza
somos menos de los que creías
somos más de los que buscabas
somos nada, pero también somos todo.
Primer int-acto
Un intento suicida de la búsqueda de la salvación en la palabra.
p a l a b r a
segmento limitado por pausas y espacios
(como yo)
p a l a b r a
segmento limitado por pausas y espacios
(como yo)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)